No pierda tiempo, el médico estético le orientará eficazmente en la recuperación de su aspecto y bienestar después del verano

El buen tono de la piel y el descanso físico y mental que nos brindan las vacaciones no siempre está acompañado con la salud óptima de la piel y el equilibrio alimentario. Es más, en verano, en la mayoría de las personas, la piel sufre un excesivo deterioro por deshidratación, el cloro de las piscinas y, principalmente, por la sobreexposición solar, lo que contribuye al envejecimiento prematuro de la misma y al surgimiento de problemas de pigmentación; y, por otra parte, a un aumento del peso e incremento de la grasa focalizada, entre otros.

A finales de agosto y principio de septiembre surge la inquietud por el retorno al puesto de trabajo, al “cambio de armario” de la ropa de invierno e, incluso, ya nuestro estado para los próximos periodos de festividad del último trimestre del año y las Navidades. Esta ansiedad por retornar a la forma física y estética óptima se traduce para muchas personas en una agonía traducida en tratamientos ineficaces ofrecidos por intrusistas, “dietas milagro” y, sobre todo, una gran pérdida de tiempo y riesgo para la salud de las personas por ser atendidos por profesionales no acreditados en la medicina estética y con tecnologías obsoletas o no verificadas para dar el mejor servicio y más seguro en la mejora de nuestro aspecto y bienestar.

La Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) ha denunciado el "intrusismo profesional" que sufre el sector, lo que a su juicio supone una "grave falta de seguridad y control en las prácticas médico-estéticas". Según los últimos estudios de la SEME, más de un 30 por ciento de los casos de intrusismo tienen lugar en centros estéticos sin licencia, un 16 por ciento en peluquerías y un 14 por ciento por esteticistas autónomas que realizan los tratamientos en sus propias viviendas.